Sin igualdad, no hay libertad.

Tengo que hacer una confesión. Comencé este curso con reservas, creyendo que poco o nada me podría aportar porque pensé que ya me lo sabía todo, pero me parecía una forma interesante de ponerme en contacto con otras personas de pensamientos afines, una manera de crear sinergias entre gente comprometida con mantener los valores por los que he luchado hasta el día de hoy, y que he intentado por todos los medios transmitir a mis hijos.

Creía que no había nada nuevo que aprender, que ya hacía todo lo posible por no discriminar a nadie por razón de sexo, edad, sufrir algún tipo de discapacidad, etc... pero qué equivocada estaba. 

No tanto en mi forma de pensar respeto al convencimiento de que todos somos iguales y transparentes bajo la piel, ni en creer que "la igualdad es el alma de la libertad" como bien decía la escritora Frances Wright, sino en la manera de entender como se ven a sí mismas las personas que sufren o han sufrido discriminación por algún motivo.

Desde mi puesto de orientadora laboral creo que puedo, y debo, mejorar en lo siguiente:

- Utilizar el lenguaje inclusivo en cada entrevista para definir a todas las personas de una forma igualitaria, sin etiquetar a nadie con un género determinado, o diferenciar las capacidades de cada uno. 

Me he sorprendido aprendiendo que no hay personas discapacitadas, sino que puede haber personas con una discapacidad determinada ( por ejemplo ir en silla de ruedas ) en un momento determinado ( no tener accesibilidad ), pero que si se elimina esa barrera de accesibilidad también desaparece la discapacidad. Nunca lo había visto de ese modo.

- Creo que puedo, y debo, recomendar la formación en materia de igualdad a todas las personas que trabajan a mi alrededor para fomentar la inclusión y evitar las discriminaciones en cualquier ámbito.

- Y creo que también puedo fomentar el trato no discriminatorio a las personas cuando realice la labor de prospección en empresas a las que acudo como intermediadora laboral, aportando a las entrevistas este nuevo punto de vista que he adquirido tras realizar el curso, e incidiendo en que la discapacidad más grande que existe, está en la forma en que vemos el mundo que nos rodea.

Creo que si todos aportamos nuestro granito de arena, podremos asentar con firmeza las bases de ese mundo igualitario que necesitamos y deseamos para un futuro ya no tan lejano.




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TOD@S SOMOS TRANSPARENTES